Monika: ¿Recuerdas tu primera actuación como actriz? ¿Qué pasaba por tu cabeza cuando saliste al escenario?
Luly: Sí, lo recuerdo. La verdad es que me voló la cabeza, en el mejor sentido. Mi primer personaje fue el de una mujer cis, una mujer biológica, esposa y madre, y eso me gustó muchísimo porque no se trataba de interpretar a una mujer trans, sino de interpretar a una mujer.
Eso me abrió muchísimo el panorama, porque entendí que podía interpretar distintos tipos de personajes y que mi identidad no tenía por qué determinar los papeles que podía hacer. Esa posibilidad me encantó.
Además, mi primer personaje fue dentro de una obra dramática, con muchísimo contenido social, porque abordaba la última dictadura militar en nuestro país, Argentina.
Entonces se conjugaron muchas cosas: descubrir nuevas posibilidades como actriz, interpretar un personaje con una historia tan potente y, al mismo tiempo, formar parte de una obra con un fuerte contenido social y político.
Todo eso hizo que amara y respetara muchísimo esta profesión y que entendiera que el teatro podía ser también una herramienta para contar historias, generar reflexión y transformar miradas. Y que otras compañeras trans se vieran como actrices también.
Eso me abrió muchísimo el panorama, porque entendí que podía interpretar distintos tipos de personajes y que mi identidad no tenía por qué determinar los papeles que podía hacer. Esa posibilidad me encantó.
Además, mi primer personaje fue dentro de una obra dramática, con muchísimo contenido social, porque abordaba la última dictadura militar en nuestro país, Argentina.
Entonces se conjugaron muchas cosas: descubrir nuevas posibilidades como actriz, interpretar un personaje con una historia tan potente y, al mismo tiempo, formar parte de una obra con un fuerte contenido social y político.
Todo eso hizo que amara y respetara muchísimo esta profesión y que entendiera que el teatro podía ser también una herramienta para contar historias, generar reflexión y transformar miradas. Y que otras compañeras trans se vieran como actrices también.
Monika: Has dicho que las actrices trans no deberían estar limitadas a interpretar prostitutas, narcotraficantes o personajes caricaturescos. Si un director te diera absoluta libertad para elegir tu próximo papel, ¿qué tipo de mujer te gustaría interpretar?
Luly: El de alguna mujer trans o travesti referente, una luchadora por los derechos, como Lohana Berkins o Mariela Muñoz, mujer trans que adoptó y cuidó a más de 20 niños. Mostrar ese lado de la diversidad.
Monika: En Reina de Corazones, el público conoció las historias de un grupo de mujeres trans que no solo estaban sobreviviendo, sino estudiando, trabajando, creando y construyendo sus propios futuros. ¿Qué crees que aquellas mujeres querían que el público entendiera sobre las vidas trans que rara vez había visto representado antes?
Luly: Que somos personas de derechos, que dejen de patologizarnos, de infantilizarnos, de tutelarnos, que merecemos el mismo respeto que todos.
Monika: Cuando Reina de Corazones comenzó a llegar a públicos fuera de Argentina, ¿tomaste conciencia de que una historia tan personal como la tuya había pasado a formar parte de una conversación internacional mucho más amplia sobre las vidas trans?
Luly: El objetivo siempre fue contribuir con la reparación del tejido social dañado. Si pudimos aportar un granito de arena, me doy por satisfecha.
Monika: Unos años después llegó Pequeña Victoria. ¿Cómo fue encontrarte en una producción de televisión de horario central junto a tantas otras actrices trans?
Luly: Si bien participé como extra, la verdad fue una experiencia muy linda, y vuelvo a lo mismo: contribuir con la naturalización de nuestras identidades es lo más importante.
Monika: Pequeña Victoria también llevó la historia de Diana Sacayán a un contexto televisivo masivo. ¿Qué importancia crees que tiene que las generaciones más jóvenes conozcan las historias de las activistas trans que lucharon antes que ellas?
Luly: Tiene muchísima importancia que las nuevas generaciones entiendan que estamos atravesando un contexto de retroceso en materia de políticas de inclusión y que los derechos que conquistamos no surgieron de la nada.
Detrás de cada uno de esos derechos hubo compañeras trans que lucharon, que pusieron el cuerpo, que abrieron caminos y que hicieron posible que hoy podamos contar con herramientas y oportunidades que antes no existían.
Por eso es importante saber de dónde venimos para tener en claro hacia dónde queremos ir. Nada nos fue regalado: todo lo conquistado es producto de una lucha colectiva, de mucho esfuerzo y de muchas compañeras que caminaron antes que nosotras.
Creo que las nuevas generaciones tienen que conocer esa historia, valorarla y respetarla. Porque cada derecho que hoy tenemos tiene detrás una historia de lucha y de resistencia.
Y también tenemos la responsabilidad de seguir resguardando esos derechos y de continuar construyendo hacia adelante.
Detrás de cada uno de esos derechos hubo compañeras trans que lucharon, que pusieron el cuerpo, que abrieron caminos y que hicieron posible que hoy podamos contar con herramientas y oportunidades que antes no existían.
Por eso es importante saber de dónde venimos para tener en claro hacia dónde queremos ir. Nada nos fue regalado: todo lo conquistado es producto de una lucha colectiva, de mucho esfuerzo y de muchas compañeras que caminaron antes que nosotras.
Creo que las nuevas generaciones tienen que conocer esa historia, valorarla y respetarla. Porque cada derecho que hoy tenemos tiene detrás una historia de lucha y de resistencia.
Y también tenemos la responsabilidad de seguir resguardando esos derechos y de continuar construyendo hacia adelante.
Monika: Muchos actores sueñan con conseguir ese gran papel que cambie sus carreras. Para ti, ¿hubo algún momento en el que dejaste de sentirte como una activista que también actuaba y empezaste a considerarte simplemente una actriz?
Luly: No, no lo concibo; lo sentiría vacío.
Monika: Has trabajado tanto delante de las cámaras como detrás de escena en cuestiones de cambio social, también en el ámbito de la salud. ¿Qué significó personalmente para ti convertirte en enfermera?
Luly: La verdad es que Enfermería llegó un poco de manera accidentada a mi vida. No era algo que tuviera planeado estudiar. En ese momento estaba en situación de prostitución, conocí a mi pareja actual, nos juntamos, nos casamos y decidí dejar el trabajo sexual.
Él me decía: "Bueno, si no conseguís trabajo, estudia algo". Y como la universidad que tenía más cerca de casa era la Facultad de Medicina, surgió la posibilidad de estudiar Enfermería. Así fue como, casi sin planearlo, empecé la carrera.
Pero una vez que comencé, me abrió muchísimo la mente. Me encantaron las materias, la vida universitaria, conocer gente, hacer amigos y todo lo que implicaba ese nuevo mundo. También entendí que ser enfermera no significaba solamente tener contacto con pacientes, sino que había muchas otras posibilidades, como la docencia, la capacitación y el trabajo en diferentes áreas.
Con el tiempo, esa formación también me permitió trabajar en el área de Diversidad del Ministerio de Salud de la provincia, dentro de un programa vinculado a la diversidad. Allí pude dar capacitaciones a médicos y médicas para promover la apertura de consultorios inclusivos y brindar herramientas para el acompañamiento de personas trans en sus procesos de modificación corporal y hormonización.
Y siento que todo se fue dando de manera muy natural, casi como quien dice "sin querer queriendo". Cada experiencia fue llevando a la siguiente y, de alguna manera, todo terminó confluyendo en algo que compartimos muchas compañeras trans: el deseo de ayudar a otras personas.
Él me decía: "Bueno, si no conseguís trabajo, estudia algo". Y como la universidad que tenía más cerca de casa era la Facultad de Medicina, surgió la posibilidad de estudiar Enfermería. Así fue como, casi sin planearlo, empecé la carrera.
Pero una vez que comencé, me abrió muchísimo la mente. Me encantaron las materias, la vida universitaria, conocer gente, hacer amigos y todo lo que implicaba ese nuevo mundo. También entendí que ser enfermera no significaba solamente tener contacto con pacientes, sino que había muchas otras posibilidades, como la docencia, la capacitación y el trabajo en diferentes áreas.
Con el tiempo, esa formación también me permitió trabajar en el área de Diversidad del Ministerio de Salud de la provincia, dentro de un programa vinculado a la diversidad. Allí pude dar capacitaciones a médicos y médicas para promover la apertura de consultorios inclusivos y brindar herramientas para el acompañamiento de personas trans en sus procesos de modificación corporal y hormonización.
Y siento que todo se fue dando de manera muy natural, casi como quien dice "sin querer queriendo". Cada experiencia fue llevando a la siguiente y, de alguna manera, todo terminó confluyendo en algo que compartimos muchas compañeras trans: el deseo de ayudar a otras personas.
Monika: ¿Por qué crees que ese deseo es tan común entre las mujeres trans?
Luly: Quizás porque muchas de nosotras tuvimos que atravesar situaciones muy difíciles, sentimos la necesidad de que otras no tengan que pasar por lo mismo. También existe una búsqueda muy profunda de aceptación y reconocimiento, algo que muchas veces nos fue negado o cuestionado por una sociedad que nos hizo sentir culpa por ser quienes somos.
Pero hoy prefiero pensar que, más allá de esa necesidad de reconocimiento, lo que me mueve es algo mucho más genuino: poder acompañar a mis compañeras.
Pero hoy prefiero pensar que, más allá de esa necesidad de reconocimiento, lo que me mueve es algo mucho más genuino: poder acompañar a mis compañeras.
Monika: Más tarde trabajaste con profesionales de la salud en atención inclusiva. Después de haber vivido tú misma el sistema sanitario como mujer trans, ¿qué es lo más importante que te gustaría que todo médico comprendiera antes de atender a un paciente trans?
Luly: Que respeten el deseo de las personas más allá de sus prejuicios, que tengan una escucha activa, que somos todas tan diversas como personas hay en el mundo, que tenemos distintas necesidades y que no generalicen, que no todo es masculino o femenino, hay un amplio espectro.
Monika: También enseñaste en Mocha Celis. Me encanta la idea de que una adolescente trans pueda entrar en un aula y ver a una profesora, enfermera, actriz o estudiante universitaria trans y pensar de repente: "Eso también podría ser yo". ¿Tuviste alguna vez a alguien así en tu propia vida?
Luly: Actualmente admiro mucho a actrices trans como Maiamar Abrodos, entre otras.
Monika: Elegir un nombre es una decisión profundamente personal, que puede contener muchas capas de significado. ¿Cómo llegaste a elegir tu nombre? ¿Tiene para ti una resonancia especial, quizás porque representa una parte de tu camino o encarna algún sentimiento o aspiración?
Luly: La verdad fue muy sencillo: surgió de manera espontánea en un baile con conocidos, y después lo fui puliendo con amigos, con mi mejor amigo, esos que nos acompañan en la vida.
Monika: Muchas de nosotras sentimos la presión de parecer una mujer "típica" y, incluso después de las cirugías, la sociedad continúa juzgándonos. ¿Cómo manejas personalmente las expectativas del mundo exterior?
Luly: Trato de respetarme, de tener una autoestima saludable, de aceptarme, quererme y valorar mi cuerpo y mi genética. Valorar mis raíces. Soy de Catamarca, reconozco en mi historia raíces diaguitas, calchaquíes e indígenas, y eso también forma parte de quién soy.
Valoro mucho el cuerpo que tengo, el cuerpo que heredé de mi mamá y toda esa genética que forma parte de mi identidad. Si bien siento que tengo algunas características que pueden acercarse a determinados estándares de belleza, también sé que no tengo un cuerpo hegemónico y que soy una mujer de contextura robusta.
No quiero vivir tratando de encajar ni someterme a dietas estrictas o a exigencias para responder a las expectativas de los demás. Trato de que esas presiones no me afecten y de aprender a quererme tal como soy.
Incluso desde mi lugar como actriz, pienso que en algún momento va a aparecer ese rol, ese personaje que pueda interpretar con el cuerpo que tengo. No quiero atormentarme intentando cumplir con determinadas expectativas. Quiero confiar en que hay historias y personajes diversos, y que mi cuerpo también puede ocupar esos espacios.
Valoro mucho el cuerpo que tengo, el cuerpo que heredé de mi mamá y toda esa genética que forma parte de mi identidad. Si bien siento que tengo algunas características que pueden acercarse a determinados estándares de belleza, también sé que no tengo un cuerpo hegemónico y que soy una mujer de contextura robusta.
No quiero vivir tratando de encajar ni someterme a dietas estrictas o a exigencias para responder a las expectativas de los demás. Trato de que esas presiones no me afecten y de aprender a quererme tal como soy.
Incluso desde mi lugar como actriz, pienso que en algún momento va a aparecer ese rol, ese personaje que pueda interpretar con el cuerpo que tengo. No quiero atormentarme intentando cumplir con determinadas expectativas. Quiero confiar en que hay historias y personajes diversos, y que mi cuerpo también puede ocupar esos espacios.
Monika: Recuerdo que justo después de mi transición viví una auténtica euforia. Mi armario todavía está lleno de vestidos y zapatos que literalmente compré por docenas en aquella época, y creo que debí probarme cientos. Sentía que tenía que recuperar todos aquellos años que me habían quitado. ¿Te pasó algo parecido?
Luly: Me pasa eso, pero más con la infancia, esas muñecas con las que no me dejaban jugar; hoy, por ejemplo, colecciono Barbies.
Monika: ¿Cómo describirías tu estilo personal? ¿Sigues alguna tendencia de moda en particular o tienes ciertos conjuntos a los que recurres cuando quieres sentirte segura de ti misma?
Luly: Mi estilo es más bien vintage, me gustan las ferias americanas, me gusta vestirme sexy pero sutil y algo aniñada, no me visto para los demás. Mi estilo es femenino, mucho rosa por ejemplo, jaja.
Monika: Y ya que hablamos de eso, ¿te gusta jugar con el maquillaje o eres más de "me pongo lo básico y salgo"?
Luly: Soy más de lo básico: base, polvo compacto, delineador de labios y labial. Eso sí, siempre. Y algo que me está pasando últimamente es que no puedo verme las raíces del cabello crecidas, me las retoco siempre que puedo.
Monika: Por cierto, ¿te gusta que te hagan cumplidos sobre tu aspecto? ¿Te resulta fácil aceptar un cumplido o a veces te cuesta creerlo?
Luly: Me incomoda, pero a la vez me hizo la vida más fácil. Una vez un cliente me dijo: "Vos nunca vas a estar sola, siempre tendrás un hombre que te mantenga".
Monika: ¿Alguna vez sentiste presión por ajustarte a un determinado ideal de feminidad, como me ocurrió a mí cuando intentaba parecerme a las mujeres que tenía alrededor?
Luly: Sí, totalmente. En esa época, si no tenías caderas enormes como Beyoncé, o pechos, no eras nada. Obvio que me pesaba; por algo me operé. Hoy me arrepiento, pero también me ayudó mucho.
Monika: Para muchas chicas trans, la soledad puede convertirse en parte de la vida. ¿Alguna vez te sentiste así o tuviste la suerte de evitarla?
Luly: Sí, más que nada en la adolescencia. Rezaba y le pedía a Dios que me mandara un hombre bueno. Por suerte, con los años llegó, y hoy estoy felizmente casada.
Monika: ¿Qué piensas de la situación actual de las mujeres trans en tu país? ¿Qué ha cambiado realmente desde que comenzaste tu transición y en qué aspectos crees que Argentina todavía les está fallando a las mujeres trans?
Luly: Estamos atravesando un proceso de transición y, al mismo tiempo, de retroceso. Si bien contamos con las leyes que mencioné anteriormente, muchas veces no se cumplen como deberían.
Por ejemplo, en materia laboral, existen oportunidades de trabajo, pero todavía son pocas, muchas veces están mal remuneradas y aún encontramos dificultades para acceder a puestos de mayor responsabilidad o jerarquía.
También falta mucho por avanzar en materia de aceptación y de derechos vinculados a los vínculos afectivos. Todavía existen hombres que no nos reconocen ni nos respetan de la manera en que deberían, y también hay mujeres que no contribuyen a construir una sociedad en la que se nos reconozca como personas plenamente válidas para amar y ser amadas.
Por eso creo que todavía necesitamos cambios sociales profundos y contundentes. Las leyes son fundamentales, pero también necesitamos que esos derechos se traduzcan en la vida cotidiana, en nuestras relaciones, en los espacios de trabajo y en cada ámbito de la sociedad.
Y, aunque hemos avanzado muchísimo, todavía somos una minoría las personas trans que podemos acceder a determinados espacios y oportunidades que muchas veces se presentan como privilegios. El desafío es que esos derechos y oportunidades dejen de ser excepciones y se conviertan realmente en algo accesible para todas.
Por ejemplo, en materia laboral, existen oportunidades de trabajo, pero todavía son pocas, muchas veces están mal remuneradas y aún encontramos dificultades para acceder a puestos de mayor responsabilidad o jerarquía.
También falta mucho por avanzar en materia de aceptación y de derechos vinculados a los vínculos afectivos. Todavía existen hombres que no nos reconocen ni nos respetan de la manera en que deberían, y también hay mujeres que no contribuyen a construir una sociedad en la que se nos reconozca como personas plenamente válidas para amar y ser amadas.
Por eso creo que todavía necesitamos cambios sociales profundos y contundentes. Las leyes son fundamentales, pero también necesitamos que esos derechos se traduzcan en la vida cotidiana, en nuestras relaciones, en los espacios de trabajo y en cada ámbito de la sociedad.
Y, aunque hemos avanzado muchísimo, todavía somos una minoría las personas trans que podemos acceder a determinados espacios y oportunidades que muchas veces se presentan como privilegios. El desafío es que esos derechos y oportunidades dejen de ser excepciones y se conviertan realmente en algo accesible para todas.
Monika: Tu activismo te ha llevado desde los derechos laborales y la vivienda hasta la salud, la educación, la representación artística y la memoria histórica. Si mañana pudieras resolver un solo problema que afecta a las mujeres trans en Argentina, ¿cuál elegirías?
Luly: El trabajo formal; así lo soñaba Diana Sacayán, quien creó la ley de cupo laboral. El trabajo es un gran ordenador social.
Monika: También has participado en Unides por la Música, conectando a artistas trans, travestis y no binaries de Argentina y Uruguay. ¿Qué importancia tiene para ti mantener ese sentido de comunidad entre artistas que viven mucho más allá de Buenos Aires?
Luly: Muchísimo. La unión hace la fuerza; una amiga trans me decía eso. Ese es nuestro gran poder: que nuestras aliadas somos nosotras mismas, las cosas de las trans hechas para las trans y por las trans.
Monika: Muchas mujeres trans están escribiendo sus memorias estos días. ¿Alguna vez has pensado en escribir tu propio libro? Y, si lo hicieras, ¿cuál sería su mensaje central?
Luly: Pensé en escribir un libro, no precisamente biográfico, sino más colectivo, comunitario y, obviamente, en contra del sistema, jaja.
Monika: Finalmente, ¿qué viene ahora para ti? ¿Qué sueños y objetivos estás persiguiendo en este momento?
Luly: Pienso en intentar ser madre, en no estresarme tanto laboralmente y en vivir más en familia.
Todas las fotos: cortesía de Luly Arias.
© 2026 - Monika Kowalska
No comments:
Post a Comment